martes

cuadro

abría la nube su visión al sueño
si tu labio articulaba un gesto
o tu mano señalaba algo

oía el pétalo tu sueño
juntos, aisalados y en el todo
cayendo nunca circulares,
con ángeles coronados de tu pelo
que se desplumaban a tu parpadeo:
morir y vivir del cielo

así era posible el mundo
y las voces ocultas
de los objetos quietos y nocturnos
salían en gran baile
saltando alegres a nuestros oídos

hasta el rumor bravo del agua
en su ímpetu de morir
acababa por ser un pliegue de tu labio
que cedía a su suave curvatura
y ya nada olía a ayer ni a mañana

porque en ti el tiempo
surgía y se movía
ondulando siempre
su forma hacia ningún lado.

lunes

Rojo

Muerde tu lengua mi silencio.

Desborda el rojo mi cuerpo
atrás de ti día tras día
y te sueño y te vivo
mas quisiera morderte
como tú a mí.

He cabado un hueco
en el aire de los días pasados
para ocultarme en su oscuridad,
mas llegas hasta ahí
en forma de alba deslumbrante
y tu hermosura me lastima,
así que lloran mis ojos aguijoneados.

Con la luz y el aire
de los días rojos que trago
al ir de frente contra ellos
me asfixio y ya no puedo.
Se me ha atorado el corazón
en la garganta;
quisiera morderlo
para digerirlo suavemente,
pero está ahí
encogido de pies y manos,
temeroso.

Ábrele la puerta
déjalo que venga a verme
aunque sea sólo a veces
a decirme cómo estás
cuándo nos veremos
y cómo seremos entonces.

jueves

hoy es

Era tu labio un dedo de Dios
y la voz el relámpago en su incendio;
era tu parpadeo el tiempo detendido:
el silencio desbordado
de los bosques en un sueño.

Ahora es tu silencio
la tormenta de luz
que ahoga mis gargantas;
ahora es tu espalda
el espacio vacío de la nada,
el futuro materializado en un muro.

Las cosas andan por ahí sin alma:
el mar, los montes, las estrellas
arrastran despacios y sedientos
una imagen tuya, un recuerdo.

Han salido de mí los huesos y la sangre
flotando sin alas
me toman por el cuello
y como serpientes me deboran el alma
para que diga tu nombre.

Más que nunca:
hoy es nunca

miércoles

Entonces

si nadie un día
mira ni sabe
que fueron tus ojos
el refugio nocturno
del Sol

y no te respeta la nube
que aventada
se deshilacha
en chispas de luz
durante el invierno

si no buscan
en tu mano
una estrella abierta
y su jugo desbordado


es sólo
porque tu luz
los ha cegado.

viernes

ocaso

El día, aquél día,
cuando no recuerdes ni mi voz
y olvides esta tarde;
un día cuando sientas
que el aire te lastima
y la nube tuerce las venas de tus manos,
cuando el corazón apretado
por una lengua de agua
derrita tus ojos flacos:

mira entonces la luz naranja
que desciende o sube a ese monte,
y piensa en una boca blanda
que sueña o se deleita
de sólo ser sin saberlo;
o busca lejos una mano
que toca un corazón
que piensa siempre vivo.

Un día fuimos esa mano
y bebimos de esa boca,
mas los días, esos días,
lo olvidan todo
todo lo sepultan.

No me recuerdes entonces,
recuerda la luz y el monte,
vuelve al agua y al fuego;
busca en el hombre que pasa
lo que dejó aquél día:
quizá él entonces.....
miraba la luz del cielo

domingo

Último

Miraba nuestra fotografía
y qué felices
eran los de entonces.

Mas pienso...
si vamos
sin detenernos
si un segundo no es
siquiera
como una fotografía;
cómo duele
esta herida de nostalgia
en el costado
sangrando sal.

No será la nada
ni la oscuridad total,
ni la luz imaginada
ni el silencio.

Será la despedida
de todo
lo que dejará
el sabor a hiel
en nuestros labios.

Y en los del otro.

miércoles

Viernes

hoy
(el tiempo siempre)
buscaba
un beso que darte
o un grano de arena.
o uno de sal
entre los mares.
o podía buscar tu lengua
de fuego en llamas

estaba tan triste
no terminaré de amarte nunca
sólo en esta vida


no quise llorar
y el mundo
se hizo lágrimas