ha de ser
ha de ser
repíteme en ti
como un mantra
invócame
llévame en tu boca
ha de ser
ha de ser
va mi vida en tu saliva
si me lloras
daré frutos:
ha de ser
ha de ser
corazón
ha de ser:
mandrágoras en vino
vida al pie del árbol
toma de mi cuerpo
corazón
y arrójame a la tierra
que ha de ser
la vida
en su estallido
ha de ser
martes
lunes
vine
solo
sobre los huesos
insinuándome aislado
bebiendo sal:
he venido niña,
he venido solo
quemándome los pies
ah, ansío tu aire
ah, tu sombra fresca
mas he ido sobre el tiempo
masticando otoño
bebiendo sal;
mas he temido amarte
huir al invierno
morir en ti
una y otra vez aislado
he temido llegar aquí,
mas ha sido este
el camino que sin ver
he visto
una y otra vez ciego
he viajado nunca y siempre
hacia el mismo lugar
condenado a ser yo
sin saber quién y cómo
mas habitado de tu multitud
he podido estar al fin
en silencio conmigo
y he venido solo,
a estar contigo, sin mí.
sobre los huesos
insinuándome aislado
bebiendo sal:
he venido niña,
he venido solo
quemándome los pies
ah, ansío tu aire
ah, tu sombra fresca
mas he ido sobre el tiempo
masticando otoño
bebiendo sal;
mas he temido amarte
huir al invierno
morir en ti
una y otra vez aislado
he temido llegar aquí,
mas ha sido este
el camino que sin ver
he visto
una y otra vez ciego
he viajado nunca y siempre
hacia el mismo lugar
condenado a ser yo
sin saber quién y cómo
mas habitado de tu multitud
he podido estar al fin
en silencio conmigo
y he venido solo,
a estar contigo, sin mí.
martes
cuadro
abría la nube su visión al sueño
si tu labio articulaba un gesto
o tu mano señalaba algo
oía el pétalo tu sueño
juntos, aisalados y en el todo
cayendo nunca circulares,
con ángeles coronados de tu pelo
que se desplumaban a tu parpadeo:
morir y vivir del cielo
así era posible el mundo
y las voces ocultas
de los objetos quietos y nocturnos
salían en gran baile
saltando alegres a nuestros oídos
hasta el rumor bravo del agua
en su ímpetu de morir
acababa por ser un pliegue de tu labio
que cedía a su suave curvatura
y ya nada olía a ayer ni a mañana
porque en ti el tiempo
surgía y se movía
ondulando siempre
su forma hacia ningún lado.
si tu labio articulaba un gesto
o tu mano señalaba algo
oía el pétalo tu sueño
juntos, aisalados y en el todo
cayendo nunca circulares,
con ángeles coronados de tu pelo
que se desplumaban a tu parpadeo:
morir y vivir del cielo
así era posible el mundo
y las voces ocultas
de los objetos quietos y nocturnos
salían en gran baile
saltando alegres a nuestros oídos
hasta el rumor bravo del agua
en su ímpetu de morir
acababa por ser un pliegue de tu labio
que cedía a su suave curvatura
y ya nada olía a ayer ni a mañana
porque en ti el tiempo
surgía y se movía
ondulando siempre
su forma hacia ningún lado.
lunes
Rojo
Muerde tu lengua mi silencio.
Desborda el rojo mi cuerpo
atrás de ti día tras día
y te sueño y te vivo
mas quisiera morderte
como tú a mí.
He cabado un hueco
en el aire de los días pasados
para ocultarme en su oscuridad,
mas llegas hasta ahí
en forma de alba deslumbrante
y tu hermosura me lastima,
así que lloran mis ojos aguijoneados.
Con la luz y el aire
de los días rojos que trago
al ir de frente contra ellos
me asfixio y ya no puedo.
Se me ha atorado el corazón
en la garganta;
quisiera morderlo
para digerirlo suavemente,
pero está ahí
encogido de pies y manos,
temeroso.
Ábrele la puerta
déjalo que venga a verme
aunque sea sólo a veces
a decirme cómo estás
cuándo nos veremos
y cómo seremos entonces.
Desborda el rojo mi cuerpo
atrás de ti día tras día
y te sueño y te vivo
mas quisiera morderte
como tú a mí.
He cabado un hueco
en el aire de los días pasados
para ocultarme en su oscuridad,
mas llegas hasta ahí
en forma de alba deslumbrante
y tu hermosura me lastima,
así que lloran mis ojos aguijoneados.
Con la luz y el aire
de los días rojos que trago
al ir de frente contra ellos
me asfixio y ya no puedo.
Se me ha atorado el corazón
en la garganta;
quisiera morderlo
para digerirlo suavemente,
pero está ahí
encogido de pies y manos,
temeroso.
Ábrele la puerta
déjalo que venga a verme
aunque sea sólo a veces
a decirme cómo estás
cuándo nos veremos
y cómo seremos entonces.
jueves
hoy es
Era tu labio un dedo de Dios
y la voz el relámpago en su incendio;
era tu parpadeo el tiempo detendido:
el silencio desbordado
de los bosques en un sueño.
Ahora es tu silencio
la tormenta de luz
que ahoga mis gargantas;
ahora es tu espalda
el espacio vacío de la nada,
el futuro materializado en un muro.
Las cosas andan por ahí sin alma:
el mar, los montes, las estrellas
arrastran despacios y sedientos
una imagen tuya, un recuerdo.
Han salido de mí los huesos y la sangre
flotando sin alas
me toman por el cuello
y como serpientes me deboran el alma
para que diga tu nombre.
Más que nunca:
hoy es nunca
y la voz el relámpago en su incendio;
era tu parpadeo el tiempo detendido:
el silencio desbordado
de los bosques en un sueño.
Ahora es tu silencio
la tormenta de luz
que ahoga mis gargantas;
ahora es tu espalda
el espacio vacío de la nada,
el futuro materializado en un muro.
Las cosas andan por ahí sin alma:
el mar, los montes, las estrellas
arrastran despacios y sedientos
una imagen tuya, un recuerdo.
Han salido de mí los huesos y la sangre
flotando sin alas
me toman por el cuello
y como serpientes me deboran el alma
para que diga tu nombre.
Más que nunca:
hoy es nunca
miércoles
Entonces
si nadie un día
mira ni sabe
que fueron tus ojos
el refugio nocturno
del Sol
y no te respeta la nube
que aventada
se deshilacha
en chispas de luz
durante el invierno
si no buscan
en tu mano
una estrella abierta
y su jugo desbordado
es sólo
porque tu luz
los ha cegado.
mira ni sabe
que fueron tus ojos
el refugio nocturno
del Sol
y no te respeta la nube
que aventada
se deshilacha
en chispas de luz
durante el invierno
si no buscan
en tu mano
una estrella abierta
y su jugo desbordado
es sólo
porque tu luz
los ha cegado.
viernes
ocaso
El día, aquél día,
cuando no recuerdes ni mi voz
y olvides esta tarde;
un día cuando sientas
que el aire te lastima
y la nube tuerce las venas de tus manos,
cuando el corazón apretado
por una lengua de agua
derrita tus ojos flacos:
mira entonces la luz naranja
que desciende o sube a ese monte,
y piensa en una boca blanda
que sueña o se deleita
de sólo ser sin saberlo;
o busca lejos una mano
que toca un corazón
que piensa siempre vivo.
Un día fuimos esa mano
y bebimos de esa boca,
mas los días, esos días,
lo olvidan todo
todo lo sepultan.
No me recuerdes entonces,
recuerda la luz y el monte,
vuelve al agua y al fuego;
busca en el hombre que pasa
lo que dejó aquél día:
quizá él entonces.....
miraba la luz del cielo
cuando no recuerdes ni mi voz
y olvides esta tarde;
un día cuando sientas
que el aire te lastima
y la nube tuerce las venas de tus manos,
cuando el corazón apretado
por una lengua de agua
derrita tus ojos flacos:
mira entonces la luz naranja
que desciende o sube a ese monte,
y piensa en una boca blanda
que sueña o se deleita
de sólo ser sin saberlo;
o busca lejos una mano
que toca un corazón
que piensa siempre vivo.
Un día fuimos esa mano
y bebimos de esa boca,
mas los días, esos días,
lo olvidan todo
todo lo sepultan.
No me recuerdes entonces,
recuerda la luz y el monte,
vuelve al agua y al fuego;
busca en el hombre que pasa
lo que dejó aquél día:
quizá él entonces.....
miraba la luz del cielo
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