lunes

anochece

Atravesado de mis ojos suena tu grito
pero no es un ay,
sino un estallido de luz
que desboca su mirada contra mí.


Ah, si suavemente supieras
lo que sé de ti sin que lo sepas
lo que quiero saber de tu cuerpo
lo que me une a ti en elemento
en materia inestable;
cómo deseo unirme contigo
habitarme en ti como si fuera tuyo
alejarme al centro de mí mismo
y contemplarnos desde ahí
como dos rocas al borde del río.



Si pudiéramos rompernos
en ese grito suave,
semejante al aletear de árbol
que pueda llevar en su centro
nuestra sangre,
y mecernos entre los brillos
de sus hojas
olvidaríamos también, una a una
las tristezas de los días pasados.

domingo

furia

he probado ya mil veces
el fuego de tu furia
he visto ya hasta hasta hartarme
la fuerza de tu sangre

ni la sombra lo creería
si observara tu mirada
de dulce y femenina que me acaba

cómo has levantado el mar en un sonido
cómo ha sido la estrella un despojo tuyo
y la brisa y el sonido de las olas
el aliento que no has querido llevar contigo

y a mí, que me ves sin verme
me llevas al sueño por la puerta de marfil
y me traes al infierno en tu silencio

qué sería de mí si un día me tomaras
como si una luz sin origen
se moviera entre los muertos
y amara por un momento el ojo de uno

he probado ya mil veces
el fuego de tu furia

sin temor del bosque y sus sonidos
que hasta la lluvia ha pasado sin tocarte
ni las bestias han deseado ver tus ojos
para no sentir la herida de tu labio

pero yo que existo apenas
en la orilla que olvidaste de tu mano
en el dedo más delgado que te queda
no he podido aún huír a mi destino

qué sería de mi vida si me vieras

martes

ha de ser

ha de ser
ha de ser
repíteme en ti
como un mantra
invócame
llévame en tu boca

ha de ser
ha de ser
va mi vida en tu saliva
si me lloras
daré frutos:
ha de ser

ha de ser
corazón
ha de ser:
mandrágoras en vino
vida al pie del árbol
toma de mi cuerpo
corazón
y arrójame a la tierra
que ha de ser
la vida
en su estallido

ha de ser

lunes

vine

solo
sobre los huesos
insinuándome aislado
bebiendo sal:
he venido niña,
he venido solo
quemándome los pies
ah, ansío tu aire
ah, tu sombra fresca

mas he ido sobre el tiempo
masticando otoño
bebiendo sal;
mas he temido amarte
huir al invierno
morir en ti

una y otra vez aislado
he temido llegar aquí,
mas ha sido este
el camino que sin ver
he visto

una y otra vez ciego
he viajado nunca y siempre
hacia el mismo lugar
condenado a ser yo
sin saber quién y cómo

mas habitado de tu multitud
he podido estar al fin
en silencio conmigo
y he venido solo,
a estar contigo, sin mí.

martes

cuadro

abría la nube su visión al sueño
si tu labio articulaba un gesto
o tu mano señalaba algo

oía el pétalo tu sueño
juntos, aisalados y en el todo
cayendo nunca circulares,
con ángeles coronados de tu pelo
que se desplumaban a tu parpadeo:
morir y vivir del cielo

así era posible el mundo
y las voces ocultas
de los objetos quietos y nocturnos
salían en gran baile
saltando alegres a nuestros oídos

hasta el rumor bravo del agua
en su ímpetu de morir
acababa por ser un pliegue de tu labio
que cedía a su suave curvatura
y ya nada olía a ayer ni a mañana

porque en ti el tiempo
surgía y se movía
ondulando siempre
su forma hacia ningún lado.

lunes

Rojo

Muerde tu lengua mi silencio.

Desborda el rojo mi cuerpo
atrás de ti día tras día
y te sueño y te vivo
mas quisiera morderte
como tú a mí.

He cabado un hueco
en el aire de los días pasados
para ocultarme en su oscuridad,
mas llegas hasta ahí
en forma de alba deslumbrante
y tu hermosura me lastima,
así que lloran mis ojos aguijoneados.

Con la luz y el aire
de los días rojos que trago
al ir de frente contra ellos
me asfixio y ya no puedo.
Se me ha atorado el corazón
en la garganta;
quisiera morderlo
para digerirlo suavemente,
pero está ahí
encogido de pies y manos,
temeroso.

Ábrele la puerta
déjalo que venga a verme
aunque sea sólo a veces
a decirme cómo estás
cuándo nos veremos
y cómo seremos entonces.

jueves

hoy es

Era tu labio un dedo de Dios
y la voz el relámpago en su incendio;
era tu parpadeo el tiempo detendido:
el silencio desbordado
de los bosques en un sueño.

Ahora es tu silencio
la tormenta de luz
que ahoga mis gargantas;
ahora es tu espalda
el espacio vacío de la nada,
el futuro materializado en un muro.

Las cosas andan por ahí sin alma:
el mar, los montes, las estrellas
arrastran despacios y sedientos
una imagen tuya, un recuerdo.

Han salido de mí los huesos y la sangre
flotando sin alas
me toman por el cuello
y como serpientes me deboran el alma
para que diga tu nombre.

Más que nunca:
hoy es nunca