esa noche fue mi cielo para ti
salpicado de tus ojos
y eran tantas las huellas de tu tacto
que perdimos el temor de no encontrarnos
emanábamos a pie entre dos mundos
entre espíritus de sombra
y rocas con miradas hacia adentro
callaban las almas del purgatorio
a un gesto tuyo
con tu índice sobre los labios
dirigías el canto de los grillos
y sólo con existir tu aliento
llamabas a la vida a continuarse
entre las frases entrecortadas
que apenas decía el agua entre las piedras
muda, no interrumpía la luna
ahogada en su espejismo
y toqué tu rostro por primera vez
pero ya fue para siempre
sin moverte permitiste
que mis ojos y mi mente te fijaran
en esa fotografía de la noche
que no carcome el tiempo
miércoles
sábado
sótano
romper de un grito el baúl intacto
donde ha de salir el rocío
que recién nace si lo abres
avanzar suave sobre el estremecimiento
y hablar a los abismos de la piel
en ningún lugar estaba este momento
y nada indicaba que fuera a suceder
ser sólo movimiento sin cuerpo
y sólo contemplación ardiente
a nadie dijimos que esta sería la hora
de venir triunfantes de la muerte
sacar al cuerpo de entre el barro
y a fuerza de miradas hacerlo florecer
donde ha de salir el rocío
que recién nace si lo abres
avanzar suave sobre el estremecimiento
y hablar a los abismos de la piel
en ningún lugar estaba este momento
y nada indicaba que fuera a suceder
ser sólo movimiento sin cuerpo
y sólo contemplación ardiente
a nadie dijimos que esta sería la hora
de venir triunfantes de la muerte
sacar al cuerpo de entre el barro
y a fuerza de miradas hacerlo florecer
domingo
lluvia 2
Hubo un relámpago,
una mano cayendo del cielo
con todas sus venas encendidas.
Qué melancólica la lluvia,
qué tarde, las bocas de Dios abiertas,
los corazones puestos a pensar,
sin muros las alas del recuerdo
y viene sin embargo
siempre lo mismo al corazón.
Que viniera un día el agua a vernos,
y la tierra dejase de ser roja;
pero no, el pasado nos miente de nuevo
para que el corazón viva hoy
con el coraje de ayer.
Allá los campos, allá,
por más que llueve nada
nos vemos con la boca abierta
alcanzando con la lengua
al ojo eco del cielo.
Dime si no es tristeza
el gris tan bello en la mitad
trayéndonos al pasado en esta tarde
para arder el cuerpo
y rescatar las cenizas
di si no es tristeza
¿para qué?
una mano cayendo del cielo
con todas sus venas encendidas.
Qué melancólica la lluvia,
qué tarde, las bocas de Dios abiertas,
los corazones puestos a pensar,
sin muros las alas del recuerdo
y viene sin embargo
siempre lo mismo al corazón.
Que viniera un día el agua a vernos,
y la tierra dejase de ser roja;
pero no, el pasado nos miente de nuevo
para que el corazón viva hoy
con el coraje de ayer.
Allá los campos, allá,
por más que llueve nada
nos vemos con la boca abierta
alcanzando con la lengua
al ojo eco del cielo.
Dime si no es tristeza
el gris tan bello en la mitad
trayéndonos al pasado en esta tarde
para arder el cuerpo
y rescatar las cenizas
di si no es tristeza
¿para qué?
silencio
cómo si soy ahora un grito
y busco el tono
que pudiera darnos paz
sin que arda nuestra sangre
aguanto, espero agazapado
semejante a un respirar pausado
que se resigna a ser silencio
deseo por fin vencerme
y atarme a la tierra húmeda
a esperar otra tormenta
he querido levantar la mano
y untarte contra el viento
o morder vacíos oscuros
porque ya no puedo hablarte
y busco el tono
que pudiera darnos paz
sin que arda nuestra sangre
aguanto, espero agazapado
semejante a un respirar pausado
que se resigna a ser silencio
deseo por fin vencerme
y atarme a la tierra húmeda
a esperar otra tormenta
he querido levantar la mano
y untarte contra el viento
o morder vacíos oscuros
porque ya no puedo hablarte
jueves
espejo de agua
hemos avanzado sobre el agua
y se amotinan las nubes con su fuerza
fuera y alrededor nuestro
hemos caminado un poco
pisando hierbas secas que se quiebran
y no ha sido aún otoño
qué término de río sin cascada
has abierto en el nido desierto de mi pecho
y cuán solo se está hoy
donde antes sólo se estaba vacío
y era inútil primero tocar el agua desnuda
que emanaba de la punta de tus dedos
y es inútil ahora romper el árbol de raíz
que ha crecido robusto y bueno como un hombre
¿hacia dónde se enturbian nuestras aguas?
¿en qué reflejo y dónde he de encontrarte?
si he sido un sólo instante
de agua entre tus manos
y ya escurro entre tus dedos
que no han podido asirme
para que te sigas observando en mí
¡si al menos me agotaras en tu labio!
si después de verte en mí
me bebieras en tu reflejo
y habitara yo más tiempo lo que somos
pero han pasado ya de frente
y sin mirarnos
el hombre y la mujer que fuimos antes
sin saber de qué sueño de amor han despertado
ni hasta dónde llegó
el fuego que encendieron en el agua
y se amotinan las nubes con su fuerza
fuera y alrededor nuestro
hemos caminado un poco
pisando hierbas secas que se quiebran
y no ha sido aún otoño
qué término de río sin cascada
has abierto en el nido desierto de mi pecho
y cuán solo se está hoy
donde antes sólo se estaba vacío
y era inútil primero tocar el agua desnuda
que emanaba de la punta de tus dedos
y es inútil ahora romper el árbol de raíz
que ha crecido robusto y bueno como un hombre
¿hacia dónde se enturbian nuestras aguas?
¿en qué reflejo y dónde he de encontrarte?
si he sido un sólo instante
de agua entre tus manos
y ya escurro entre tus dedos
que no han podido asirme
para que te sigas observando en mí
¡si al menos me agotaras en tu labio!
si después de verte en mí
me bebieras en tu reflejo
y habitara yo más tiempo lo que somos
pero han pasado ya de frente
y sin mirarnos
el hombre y la mujer que fuimos antes
sin saber de qué sueño de amor han despertado
ni hasta dónde llegó
el fuego que encendieron en el agua
martes
paisaje IV
ha llovido ya toda la tarde
y amanece el mar arrojándose a tu fuego
atraen las nubes el sabor de sal
y los peces han preferido callar
al sentir el temblor de tu paso
esta noche cielo
ha murmurado el vaivén del agua
y el miedo de la serpiente de fuego
se levanta del silencio
todo es ruido en esta noche
todo es luz, temblor y fuerza
y ese fuego allá a lo lejos
detrás del cielo y frente al agua
ha vivido ya en tus ojos
desde antes de esta noche
de esta noche que no acaba
y amanece el mar arrojándose a tu fuego
atraen las nubes el sabor de sal
y los peces han preferido callar
al sentir el temblor de tu paso
esta noche cielo
ha murmurado el vaivén del agua
y el miedo de la serpiente de fuego
se levanta del silencio
todo es ruido en esta noche
todo es luz, temblor y fuerza
y ese fuego allá a lo lejos
detrás del cielo y frente al agua
ha vivido ya en tus ojos
desde antes de esta noche
de esta noche que no acaba
lunes
anochece
Atravesado de mis ojos suena tu grito
pero no es un ay,
sino un estallido de luz
que desboca su mirada contra mí.
Ah, si suavemente supieras
lo que sé de ti sin que lo sepas
lo que quiero saber de tu cuerpo
lo que me une a ti en elemento
en materia inestable;
cómo deseo unirme contigo
habitarme en ti como si fuera tuyo
alejarme al centro de mí mismo
y contemplarnos desde ahí
como dos rocas al borde del río.
Si pudiéramos rompernos
en ese grito suave,
semejante al aletear de árbol
que pueda llevar en su centro
nuestra sangre,
y mecernos entre los brillos
de sus hojas
olvidaríamos también, una a una
las tristezas de los días pasados.
pero no es un ay,
sino un estallido de luz
que desboca su mirada contra mí.
Ah, si suavemente supieras
lo que sé de ti sin que lo sepas
lo que quiero saber de tu cuerpo
lo que me une a ti en elemento
en materia inestable;
cómo deseo unirme contigo
habitarme en ti como si fuera tuyo
alejarme al centro de mí mismo
y contemplarnos desde ahí
como dos rocas al borde del río.
Si pudiéramos rompernos
en ese grito suave,
semejante al aletear de árbol
que pueda llevar en su centro
nuestra sangre,
y mecernos entre los brillos
de sus hojas
olvidaríamos también, una a una
las tristezas de los días pasados.
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