sábado

nuevo

en cascada los días
han saciado de espuma blanca
y rumores de agua
los caminos de mis labios

ya se agitan en golpe de mar
con las rocas de la mente
cantan alto las fuentes luminosas
de las voces que te llaman

ya se llenan los espacios
que el tiempo no ha visto
y fuera de él sabe tu mano
inventar mis días

ya es cada segundo vida
y presencia del espacio en mis manos
línea a línea apareces mi contorno
y luz a luz abres mis ojos

ya lo que no eres tú es una mancha
sombra de nada que el viento lleva
nube de días pasados
que ha llovido ya a nueva vida

ya viste el silencio de la noche
mientras dormía abandonado
a la entera certeza de mi sueño
en que vienes y me dices

lunes

sin tu sueño

No has dormido nunca
y esos párpados atestiguan el pasado,
no se hizo la oscuridad para tus ojos
ni el cansancio ni la muerte,
no has nacido para no habitarnos
sino para darnos luz, movimiento y vida.

Mi trabajo es tocarte
y despertarte siempre a todas horas,
para que no duerma el universo,
para que las nubes y las aguas
sigan el camino que tu dedo señala.

Mi plan es no dejarte dormir hoy ni mañana,
sino rodearte siempre de palabras
y elevarte en la espiral de sus sonidos;
evitar la pausa del espacio
que te observa donde vayas.

Mantener tu labio susurrando verdades,
desmenuzar tu piel en cada poro
y por fin renacerte en las mañanas
para que todo quede intacto,
para que todo parezca recién hecho.

Mas aunque todos a tu alrededor lo ignoren,
si no fuera porque siempre estás despierta
estarían todos aún dormidos y exhaustos
de existir si tu existencia.

miércoles

anahat

esa noche fue mi cielo para ti
salpicado de tus ojos
y eran tantas las huellas de tu tacto
que perdimos el temor de no encontrarnos

emanábamos a pie entre dos mundos
entre espíritus de sombra
y rocas con miradas hacia adentro

callaban las almas del purgatorio
a un gesto tuyo
con tu índice sobre los labios
dirigías el canto de los grillos

y sólo con existir tu aliento
llamabas a la vida a continuarse
entre las frases entrecortadas
que apenas decía el agua entre las piedras

muda, no interrumpía la luna
ahogada en su espejismo
y toqué tu rostro por primera vez
pero ya fue para siempre

sin moverte permitiste
que mis ojos y mi mente te fijaran
en esa fotografía de la noche
que no carcome el tiempo

sábado

sótano

romper de un grito el baúl intacto
donde ha de salir el rocío
que recién nace si lo abres

avanzar suave sobre el estremecimiento
y hablar a los abismos de la piel

en ningún lugar estaba este momento
y nada indicaba que fuera a suceder

ser sólo movimiento sin cuerpo
y sólo contemplación ardiente

a nadie dijimos que esta sería la hora
de venir triunfantes de la muerte

sacar al cuerpo de entre el barro
y a fuerza de miradas hacerlo florecer

domingo

lluvia 2

Hubo un relámpago,
una mano cayendo del cielo
con todas sus venas encendidas.

Qué melancólica la lluvia,
qué tarde, las bocas de Dios abiertas,
los corazones puestos a pensar,
sin muros las alas del recuerdo
y viene sin embargo
siempre lo mismo al corazón.

Que viniera un día el agua a vernos,
y la tierra dejase de ser roja;
pero no, el pasado nos miente de nuevo
para que el corazón viva hoy
con el coraje de ayer.

Allá los campos, allá,
por más que llueve nada
nos vemos con la boca abierta
alcanzando con la lengua
al ojo eco del cielo.

Dime si no es tristeza
el gris tan bello en la mitad
trayéndonos al pasado en esta tarde
para arder el cuerpo
y rescatar las cenizas

di si no es tristeza
¿para qué?

silencio

cómo si soy ahora un grito
y busco el tono
que pudiera darnos paz
sin que arda nuestra sangre

aguanto, espero agazapado
semejante a un respirar pausado
que se resigna a ser silencio

deseo por fin vencerme
y atarme a la tierra húmeda
a esperar otra tormenta

he querido levantar la mano
y untarte contra el viento

o morder vacíos oscuros
porque ya no puedo hablarte

jueves

espejo de agua

hemos avanzado sobre el agua
y se amotinan las nubes con su fuerza
fuera y alrededor nuestro

hemos caminado un poco
pisando hierbas secas que se quiebran
y no ha sido aún otoño

qué término de río sin cascada
has abierto en el nido desierto de mi pecho
y cuán solo se está hoy
donde antes sólo se estaba vacío

y era inútil primero tocar el agua desnuda
que emanaba de la punta de tus dedos
y es inútil ahora romper el árbol de raíz
que ha crecido robusto y bueno como un hombre

¿hacia dónde se enturbian nuestras aguas?
¿en qué reflejo y dónde he de encontrarte?

si he sido un sólo instante
de agua entre tus manos
y ya escurro entre tus dedos
que no han podido asirme
para que te sigas observando en mí

¡si al menos me agotaras en tu labio!
si después de verte en mí
me bebieras en tu reflejo
y habitara yo más tiempo lo que somos

pero han pasado ya de frente
y sin mirarnos
el hombre y la mujer que fuimos antes
sin saber de qué sueño de amor han despertado
ni hasta dónde llegó
el fuego que encendieron en el agua