jueves

asir

miel derramada de tu mano sobre grises:
me abruma mi amor que antes era nuestro
mi amor mi amor me deshoja de la nada

me late el mundo y me ensancha y me conmueve
creciste desde el centro de la tierra
para ser mi corazón mi sangre y mis arterias

andas por ti misma sin ayuda de nada ni de nadie
y cuelgas sin pensar en qué decirme ni te importa
como si se cerrara la puerta oscura de la noche

como si no más, nunca más el día abriera nada
satisfecha de infinitos internos de tus ojos
nada buscas ya en mi voz que un día necesitaste

y ya mudo y solo, sin días ni noches
ahogado entre estos mundos que no son míos
porque ya no quisiste que fueran tuyos

ahogado entre las mieles de tus manos,
me aleja de ti lo mismo que nos une
y porque nos amamos es que ya no estamos juntos

hasta esas letras sin sonido ni presencia
las últimas que olvidaste en tus mensajes
de aquellos días fieles que han venido a verme

suenan a pasado de otras vidas; de nadie ahora
que ya yo soy nadie porque no me llamas
porque no dices mi nombre ni lo piensas

mas yo quiero asirme todavía de algo que nos una
de algo de que pudiera darnos existencia
y volver a traernos a ese corazón que fuimos

despedida

enmendar la noche
subirla como una cuesta

salir del agua espesa
sin alas ya de tu recuerdo

asir con el dedo esperado
una orilla silenciosa
y tocar nuevamente el aire
de las tierras de mi tierra

avisar en una nueva luz
y ver con más latidos
abrir anchos suspiros
para respirar al mundo nuevo
que cada instante nos aleja

nada es una despedida

estoy empapado aún
de ese mar rotundo
del que he vuelto y que pensé
que lo era todo

lunes

tres a oscuras

noche soledad silencio
atrás de sus ojos cerrados
amar amargo

lunas mudas de desprecio
en sus labios de sol callado
decir desierto

corazones nubes nervios
en nuestro latido ya agotado
de ayer y callo

jueves

gusto del otoño

suave dolor y amargo
me gustas en la lengua
si lates en mis manos

blanco sabor de espinas
apenas en abril no eras
ni sombra ni recuerdo

dulce circulación interna
de canteras rosas
qué ligera te llevaba yo
sobre los hombros de ella

blando grito del hondo pecho
si esperaras una vez más
a que amanezca el sudor de su frente
y el rumor de su espalda

fragante entierro de futuros
¿volverás a sepultar pasados
en las luces de una arena
de otro río de otra tierra?

cuánto dispone el aliento
para una sombra o una almohada
que una vez que duele
ama el dolor del alma

y sigue todo y no se acaba

lunes

de olvido

a ojos abiertos
lunas, martillos de lunas
afuera del silencio
atrapadas, lunas de luz
ahogándose, en suspiros fuertes

a ojos abiertos
agua, golpes de agua
golpes rotundos, de muerte
de sordera muerte, ausente
olvidos de nunca, de roto
de última carne, de adiós

ciérramelos a fuerza
olvídame tus palabras
aléjame tus recuerdos de mí
aprieta en mis manos ese papel
con letras de mis noches

sostén los sonidos de tu boca
desmenúzalos entre tus dedos
entretén tus rechazos
ante la sombra del olvido

sábado

de ti

tersa, blanca tu piel
dentro de ti crece mi deseo
dentro, dentro de ti
mis manos te dicen amor

olvidándome tu querer
tu cuerpo sin embargo me llama
en tu corazón el mío
pequeño como su manecilla
apenas late, apenas te murmura
mi nombre al lado del tuyo

resistiéndose tu voluntad
tus ojos aún te piden algo mío
en ti, en tus ojos con sueños
los míos intentan abrirse
decirte de mi luz que te espera

y tu pecho amordazado de tus manos
en su fuego y en su amor
crece hasta alcanzarme a solas
en su perfección intacta
luna transparente de tu alma
me habla de silencio y llanto

ahí encuéntrame si me buscas
ahora que no me pertenezco
vibrando en el rincón de tu latido
apenas fuera de tu aliento
en una vocal de tus palabras

si sientes un poco de nostalgia
no me llames si te duele

acaricia suavemente tu vientre
recorre con tus dedos la cintura
sopla despacio al dorso del brazo
ahí estoy amándote sin sueño

dentro de tu cuerpo estoy sin ti
hoy que no me pertenezco

martes

no ha de ser

más elevada que tu voz
te levantas del aliento
blanco y matutino de la nada
esplendes los amaneceres
que sin ti son noches apagadas
y vives al aire con tus manos

fuera de tu aliento
la muerte carcome el espacio
fuera de tu sangre
avanza la noche y sus silencios
caen de tus ojos las estrellas
y sufren los mares sus gemidos
si no vuelan tus pestañas

es tu delgadez
el lado convexo del universo
sin esa ausencia de tu cuerpo
nada sería posible
ni los sueños de los ciegos
ni los versos de los hombres

encuéntrate algún día
corazón de los espejos
obsérvate flotar sobre deseos
y mira cómo
sumerge el tiempo lo que tú no miras
cómo abraza el olvido
el amor que dejas en el sótano
cómo ausenta el viento
las palabras que no recuerdas

cómo todo:
el amor el deseo y las palabras
tienen un gusto amargo de noviembre
el sabor de lo que no ha de renacer
la hermosura triste del ocaso
y el grito apagado del pecho
porque no habrá más abriles
y tú no has de volver sobre tus pasos.