martes

renacer

Era como una tibia mancha de luz en el labio.
como una mirada azul sobre las cosas,
nada reía sin ella,
su voz era el consentimiento:
la apertura a la existencia del todo,
en una letra, en un sonido se iba toda
y regresaba en un fragmento de su risa.

Se dejaba morir porque en sus ojos
siempre había de renacer.