lunes

De aquella tarde que bebió cicuta Jesucristo
Nada de oquedades queda
Nada llena
Nada llano
Nada
De aquella tarde un gidos socrates en crismas
Con manos extendidas boquiabiertas
Unas cuantas pocas poquísimas
Lunas de espejos solitarios donde todo se retorna
Donde canta el pájaro a su nido abandonado
De aquella
De aquella aquella tarde
Sepultada en las alturas de lo insólito
Cegada por si misma el sol se resplandece
Por los flancos gastado hasta lo negro
Vale la tarde lo que bale
Como oveja transitoria en el desierto
Del paisaje del pasaje central de nuestras biblias
Aquella tarde del origen
De la sabiduría
Del árbol con los frutos de conciencia
Cuatro frutos se adherían
Dos visibles para el hombre
Cuatro frutos son de aquella tarde
Cuatro son pero tres
Y dos visibles




Y por qué no de aquella día
De aquella especie de pirámide exhalada
Que ya sin alas se tira hacia las fuentes
Inertes que la esperan entre todos los colores
Brotando a las alturas, temiendo precipicios
Escupiendo a Dios siempre de frente
Y sin embargo ya empapadas hasta el moho
Que les carcome las orillas
¿Que queda ya de aquella día?

Fue la misma reticente del origen
La espada peluda de serpiente
Del veneno ven veneno ven ven
De los hombres que primero
uno A
Otro dan
y dos ven heno
ven higos, higueras
ven higos y gueras
que trasnsforman ya la faz de toda tierra
ay que sórdida la usencia de los dones de la vida
que solitos nos estamos sin el árbol
que si uno era manzana
yo al otro ya le apodo nuestra higuera
¿habrán ambos nacido aquel abril hermano Yeats?

Ya de aquella tarde ya me asienta
Esta enorme tempestad y esta tormenta
Esta fiebre deslumbrante de visiones
Esta máquina de hacer verdugos a la tierra
Esta hoguera que arde incólume que piensa
Y arde y arde pero no se quema
no
Sino que pasa y pisa firme
Encinta está sobre la yerba
Nacerán de ella doce tesoros
De láminas que encierran diez
Que nos en cierran

¿Y por qué no de aquel tarde?
De aquel torpe hombre bastón
Que rompe el agua
Del Burro de cuarenta flautas misteriosas
Que tocan todas un concierto
En tornasoles mariposas
En pecados sedientos
En pescados sed y dientes
De aquel pobre tartamudo
Que no solo atinaba a decir “hambre”
Sino también “ausencia y podredumbre”
Pobre herrumbre que se desbarata
En ídolos insatisfechos
Porque el enamoramiento
Ay
El enamoramiento
El enamoramiento está siempre hambriento
Sediento siempre de tener más sed
Y más y más
Y más
Es el mismo aquella día
Que controla los tentáculos del cielo
Que mueve las mareas atrasadas de tanto palpitar
Pam pam palpitar pam pam
Pit pit pitar pit pit
Que toma con dos dedos índices
La estrofa final de cada verso
Y dice “basta” en medio del concierto
Silencioso de las cosas
Pues sin orejas fueron creados los desiertos
Hasta entonces aquel mañana.
Big bang pum paz big paz pum bang
Gritaba así una urraca que era blanca
Pero ya nadie recuerda
Ay urraca pendenciera
Ay urraca quien te diera
Un atril a tu alharaca
Ay urraca de palabra blanca
Blanca
Blanca.

Misma entonces el mañana
Que por segunda vez te viste en el espejo
Que te viste de púrpuras y negros
De espinas y des pinas
De pur puras sin negro
Que por segunda vez que fue primera
Lanzaste al unicornio un maleficio
El aquel del amar
Que mal oficio al unicornio
Si al menos fueran dos pero no, es uno
Siempre uno el del amor
Ay oficio de pastor
Amar entre los montes madreselvas
Amar las madres
Amar las selvas
¡Ah mar! Las selvas
Las perdidas egipcias del pasado
Las pérdidas egipcias del pasado
Del que ya nada claro se ha guardado
Sino el oro que vale lo que bale
Aunque no es blanco.
Rompiste diez palabras cincelados
Y una sola maldicencia previniste
¡Obrad bien que Dios es Dios!
En uno está cifrado tu tesoro
En uno está cifrado
Su tez: oro
Su tez y su cabello y sus alhajas
A ver de nuevo cuando bajas
A ver de nuevo, y cuando lo hagas
Habla claro en todos los idiomas
Que en unos prójimo dijiste
pero dinero en otros escucharon.

Llamemos día al uno y tarde al dos
O llamemos dos al uno y tarde el día
O día a la dos y al tarde la uno
Pues qué importa si importuno
Cuando Tú mismo confundiste
La carne con ceniza:
“Y amaneció y anocheció el primer día”
Pero al sol lo mandas hasta el quinto
¿debiéramos agradecer que en ese mismo
Naciste nuestra hermana: ¡emana luna!?
Menos mal que había mar para los peces
Porque si no imagina cuántas veces
Hubieras repetido el ahogamiento
Y comenzando con que el uno fuera dos
Fuera dos o adentro dos o fuera uno
O tres todos adentro si presumes
Que las cuentas no nos salen aunque sumes:
Que uno no es ninguno
Y que volamos a empezar.
Y vaya que volamos a En Pesar.

Partamos Jesucristo del principio:
Del principio verdadero Jesucristo de la Mancha
Si quiseras ver cuán ancha
Es tu sombra sin la luna
Mira al cielo, y cuenta esa llanura:
“Al principio era la Palabra”
¡Ja!
Ni siquiera Tú estabas al principio
Pero sí porque Tú eres la palabra
Pero no porque la palabra era primero
Pero ¿por qué digo primero y no hay segundo?
Ni minuto, ni hora, ni día todavía
Y entonces no había entonces
Pero, entonces:
Como un jarro de agua que se colma
El Uno se cayó de entre tus manos
Y se salieron de Él todos los números
Traviesos lentejuelos como niños
Quisieron engañar a tus creaturas
Diciéndonos que tres es uno
Y que ese uno es el Palabra
La rey que basta con su voz o con su tacto
Para que al son de su palabra nazca el acto
Pero como si uno es tres el tres es uno
En tres reyes se parte el que fue sumo:
El uno es Ar el dos es Tú el tres es Ro
Y rompes nuevamente ese principio
Porque Ar ¿qué tipo de palabra que te nombra
no nombra en sí misma hasta su entraña?
Pues “no” me digo yo a mí mismo que me engaña
La sombra que en mi sueño yo soñaba
¿qué palabra pues crea a la palabra?
¿qué arquetipo ¡dime Ar! qué tipo
da existencia al falso silogismo?
Y qué irónica ocurrencia fue la tuya
Que al pedirte una palabra sola
Nos dieras a la Biblia por respuesta
¿Por qué hiciste pues la vida tan breve?
Pues mira Tú si alguien se atreve
(En estos tiempos que el tiempo falta)
A gastar en páginas el alma

El rey Tú es mayúsculo problema
Y no quisiera ser yo un anatema
Pero Tú mismo me diste el pensamiento:
¿Cómo Tú puedes ser “tú” si es en segunda
Persona que se mira sin espejo?
El inicio del primer minuto, dime Tú:
No puede ser segundo sino primero
A qué segundo sigue el primer segundo
Ya incendiado que se agota
Que sea gota o polvo o sueño
No es sino a penas, es apenas
Una breve sombra de su dueño.

¡Ah! Pensaste resolverlo
Cuando al bobo balbuciente le invocaste
Cuando en su boba boca pusiste estas palabras:
“Dirás Yo soy me ha enviado”
¿Yo señor? ¿yo señor? ¿Yo o yo?
¿A caso seré yo señor?
Porque Yo no puedes ser yo
Yo soy hombre y tengo mis miserias
Aunque si yo soy Yo vamos poniendo
Poco a poco un sonido en cada cuerda
Y escribamos con mayúscula Poeta
Vualá, eureka, así todo tiene sentido:
El mundo es un poema de Bretón
Y uní verso: ¡es un cadáver exquisito!
Mira: ya he escrito Yo otro verso
Y después de Mí otro verso queda escrito
Es tu turno jugador de las abejas
Cuán larga es la hoja en blanco que nos dejas
Con pre texto con pretexto compré texto
Con una palabra que es menos de un verso
Que se llama la palabra libertad.

Y el rey Ro no dice “nada” pero es divertidísimo
Sobre todo después de siete whiskies
Se quita los zapatos, se rasca la barriga
Nos mira Tres sentados y mira para arriba
Se ríe de repente y de repunte;
de frente y de perfil
Es su turno ¿irá a escribir?

Escribe:
La noche, la noche, la noche
No te olvides de la noche
Escribe:
Blue skyes

Si quierías que amara una mujer
Para qué me diste tantas
La libertad como el experimento de la doble rendija










que lo ha dicho ya Manrique
oid todos, oid
que mañana ya fue ayer