jueves

hoy es

Era tu labio un dedo de Dios
y la voz el relámpago en su incendio;
era tu parpadeo el tiempo detendido:
el silencio desbordado
de los bosques en un sueño.

Ahora es tu silencio
la tormenta de luz
que ahoga mis gargantas;
ahora es tu espalda
el espacio vacío de la nada,
el futuro materializado en un muro.

Las cosas andan por ahí sin alma:
el mar, los montes, las estrellas
arrastran despacios y sedientos
una imagen tuya, un recuerdo.

Han salido de mí los huesos y la sangre
flotando sin alas
me toman por el cuello
y como serpientes me deboran el alma
para que diga tu nombre.

Más que nunca:
hoy es nunca

miércoles

Entonces

si nadie un día
mira ni sabe
que fueron tus ojos
el refugio nocturno
del Sol

y no te respeta la nube
que aventada
se deshilacha
en chispas de luz
durante el invierno

si no buscan
en tu mano
una estrella abierta
y su jugo desbordado


es sólo
porque tu luz
los ha cegado.

viernes

ocaso

El día, aquél día,
cuando no recuerdes ni mi voz
y olvides esta tarde;
un día cuando sientas
que el aire te lastima
y la nube tuerce las venas de tus manos,
cuando el corazón apretado
por una lengua de agua
derrita tus ojos flacos:

mira entonces la luz naranja
que desciende o sube a ese monte,
y piensa en una boca blanda
que sueña o se deleita
de sólo ser sin saberlo;
o busca lejos una mano
que toca un corazón
que piensa siempre vivo.

Un día fuimos esa mano
y bebimos de esa boca,
mas los días, esos días,
lo olvidan todo
todo lo sepultan.

No me recuerdes entonces,
recuerda la luz y el monte,
vuelve al agua y al fuego;
busca en el hombre que pasa
lo que dejó aquél día:
quizá él entonces.....
miraba la luz del cielo

domingo

Último

Miraba nuestra fotografía
y qué felices
eran los de entonces.

Mas pienso...
si vamos
sin detenernos
si un segundo no es
siquiera
como una fotografía;
cómo duele
esta herida de nostalgia
en el costado
sangrando sal.

No será la nada
ni la oscuridad total,
ni la luz imaginada
ni el silencio.

Será la despedida
de todo
lo que dejará
el sabor a hiel
en nuestros labios.

Y en los del otro.

miércoles

Viernes

hoy
(el tiempo siempre)
buscaba
un beso que darte
o un grano de arena.
o uno de sal
entre los mares.
o podía buscar tu lengua
de fuego en llamas

estaba tan triste
no terminaré de amarte nunca
sólo en esta vida


no quise llorar
y el mundo
se hizo lágrimas

lunes

alba

Me llama la muerte
a que te forje
con una fuerza desde dentro de mí.


Todo porque el amor se muere siempre
a leves insinuaciones;
desde el paso de este momento
al otro,
al otro.

martes

mañana

si no fuera
por el amor de hoy...

ni ayer ni mañana
tendrían sentido.

creo en el lugar
de mañana,
lo espero
con un grito rojo
que escupe mi pecho.

le daré
una mirada ardiente
y una mordida.

ayer

Aquino
¿sigue siendo en esencia lo que fue?
¿y potencialmente era lo quee hoy es?

imposible es escrutar nuestra conciencia....
más profunda e infinita que el tiempo,
más lejana que el ayer.

¿habrá a caso algo más lejano que el ayer?

el mañana todavía lo podemos alcanzar.