esa noche fue mi cielo para ti
salpicado de tus ojos
y eran tantas las huellas de tu tacto
que perdimos el temor de no encontrarnos
emanábamos a pie entre dos mundos
entre espíritus de sombra
y rocas con miradas hacia adentro
callaban las almas del purgatorio
a un gesto tuyo
con tu índice sobre los labios
dirigías el canto de los grillos
y sólo con existir tu aliento
llamabas a la vida a continuarse
entre las frases entrecortadas
que apenas decía el agua entre las piedras
muda, no interrumpía la luna
ahogada en su espejismo
y toqué tu rostro por primera vez
pero ya fue para siempre
sin moverte permitiste
que mis ojos y mi mente te fijaran
en esa fotografía de la noche
que no carcome el tiempo
miércoles
sábado
sótano
romper de un grito el baúl intacto
donde ha de salir el rocío
que recién nace si lo abres
avanzar suave sobre el estremecimiento
y hablar a los abismos de la piel
en ningún lugar estaba este momento
y nada indicaba que fuera a suceder
ser sólo movimiento sin cuerpo
y sólo contemplación ardiente
a nadie dijimos que esta sería la hora
de venir triunfantes de la muerte
sacar al cuerpo de entre el barro
y a fuerza de miradas hacerlo florecer
donde ha de salir el rocío
que recién nace si lo abres
avanzar suave sobre el estremecimiento
y hablar a los abismos de la piel
en ningún lugar estaba este momento
y nada indicaba que fuera a suceder
ser sólo movimiento sin cuerpo
y sólo contemplación ardiente
a nadie dijimos que esta sería la hora
de venir triunfantes de la muerte
sacar al cuerpo de entre el barro
y a fuerza de miradas hacerlo florecer
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