es en tardes como esta,
en tardes como fin del mundo
que tu lejana voz delgada
viene contra mí con el viento.
anda de nada entre jaulas,
tenue de recuerdos, azul de olvidos,
elevada como antes de estar tan lejos
altísima como en mis sueños.
es en tardes como esta
que el cuerpo me exige tu voz
aunque no quiera traerte al corazón,
aunque no quiera, de verdad estar ahí
sigue siendo en tardes como esta
que están vacíos los espejos
y me doy cuenta con un cuervo en el pecho
de que estaría más solo aún
si estuvieras aquí conmigo.
sábado
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