martes

ha de ser

ha de ser
ha de ser
repíteme en ti
como un mantra
invócame
llévame en tu boca

ha de ser
ha de ser
va mi vida en tu saliva
si me lloras
daré frutos:
ha de ser

ha de ser
corazón
ha de ser:
mandrágoras en vino
vida al pie del árbol
toma de mi cuerpo
corazón
y arrójame a la tierra
que ha de ser
la vida
en su estallido

ha de ser

lunes

vine

solo
sobre los huesos
insinuándome aislado
bebiendo sal:
he venido niña,
he venido solo
quemándome los pies
ah, ansío tu aire
ah, tu sombra fresca

mas he ido sobre el tiempo
masticando otoño
bebiendo sal;
mas he temido amarte
huir al invierno
morir en ti

una y otra vez aislado
he temido llegar aquí,
mas ha sido este
el camino que sin ver
he visto

una y otra vez ciego
he viajado nunca y siempre
hacia el mismo lugar
condenado a ser yo
sin saber quién y cómo

mas habitado de tu multitud
he podido estar al fin
en silencio conmigo
y he venido solo,
a estar contigo, sin mí.

martes

cuadro

abría la nube su visión al sueño
si tu labio articulaba un gesto
o tu mano señalaba algo

oía el pétalo tu sueño
juntos, aisalados y en el todo
cayendo nunca circulares,
con ángeles coronados de tu pelo
que se desplumaban a tu parpadeo:
morir y vivir del cielo

así era posible el mundo
y las voces ocultas
de los objetos quietos y nocturnos
salían en gran baile
saltando alegres a nuestros oídos

hasta el rumor bravo del agua
en su ímpetu de morir
acababa por ser un pliegue de tu labio
que cedía a su suave curvatura
y ya nada olía a ayer ni a mañana

porque en ti el tiempo
surgía y se movía
ondulando siempre
su forma hacia ningún lado.

lunes

Rojo

Muerde tu lengua mi silencio.

Desborda el rojo mi cuerpo
atrás de ti día tras día
y te sueño y te vivo
mas quisiera morderte
como tú a mí.

He cabado un hueco
en el aire de los días pasados
para ocultarme en su oscuridad,
mas llegas hasta ahí
en forma de alba deslumbrante
y tu hermosura me lastima,
así que lloran mis ojos aguijoneados.

Con la luz y el aire
de los días rojos que trago
al ir de frente contra ellos
me asfixio y ya no puedo.
Se me ha atorado el corazón
en la garganta;
quisiera morderlo
para digerirlo suavemente,
pero está ahí
encogido de pies y manos,
temeroso.

Ábrele la puerta
déjalo que venga a verme
aunque sea sólo a veces
a decirme cómo estás
cuándo nos veremos
y cómo seremos entonces.