domingo

cada signo

No es tristeza la que suma en mi alma
habla de sí misma la sal del medio día
habla de sí la orquesta de los bosques 
el fiel silbido nocturno de los grillos
la agitada piel de sombras salamandras

Escuchas desde cerca las voces de la escarcha
diciendo a todas horas que nada nos separa
sin sol sin sed sin agua somos nada

Cada grano, cada signo, cada hierba
estaba desde ayer ya calculada
vista desde adentro por sí misma
empujada, lanzada desde el centro
desde la primera página del tiempo
se vio ser una luz y ser su causa

Y nada
Sólo el hombre lo ignoraba


no decir no

amaneciste al mundo en pies de seda
al canto de la aves donaste tus acordes
y sin saber siquiera que el sol a tus amores
daría los frutos que tu alma quiera

dulce ignorante fuente de las flores
que al mar pudiste hacer de piedra
por un momento hacer de agua el monte
y vestir la rosa con tu llanto en piel de hiedra

cuídate de no decirte no a ti mismo
también al levantar la tarde una mañana
al no decirle si a la flor y al nido
y al  despreciar también el sol y el agua

y así al ver tus oscuros ojos cristalinos
la lágrima y el canto mañana en el pasado
veo también en cada cosa, en cada estado

la raíz profunda de aquello que no ha sido