martes

no ha de ser

más elevada que tu voz
te levantas del aliento
blanco y matutino de la nada
esplendes los amaneceres
que sin ti son noches apagadas
y vives al aire con tus manos

fuera de tu aliento
la muerte carcome el espacio
fuera de tu sangre
avanza la noche y sus silencios
caen de tus ojos las estrellas
y sufren los mares sus gemidos
si no vuelan tus pestañas

es tu delgadez
el lado convexo del universo
sin esa ausencia de tu cuerpo
nada sería posible
ni los sueños de los ciegos
ni los versos de los hombres

encuéntrate algún día
corazón de los espejos
obsérvate flotar sobre deseos
y mira cómo
sumerge el tiempo lo que tú no miras
cómo abraza el olvido
el amor que dejas en el sótano
cómo ausenta el viento
las palabras que no recuerdas

cómo todo:
el amor el deseo y las palabras
tienen un gusto amargo de noviembre
el sabor de lo que no ha de renacer
la hermosura triste del ocaso
y el grito apagado del pecho
porque no habrá más abriles
y tú no has de volver sobre tus pasos.

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